El robo que nos cambió la vida

¡Muy buenas, familia!

¿Sabéis que pasó justamente hace un año? ¡Exacto!

Como muchos/as de vosotros/as habréis pensado, esta semana se cumple un año del robo que sufrimos en nuestro almacén de Torrent (Valencia) y que, sin saberlo, cambió para siempre la vida de la empresa y, en cierto modo, un poquito la nuestra.
Aunque mucho se habló y se dijo el año pasado gracias a que hicisteis viral la noticia, hoy queremos recordar aquellos días y compartir con vosotros aquellas cosas más profundas que no contamos y que, a día de hoy, todavía nos emocionan al revivirlas. Así que, si queréis saber un poco más sobre aquellos días, no dejéis de leer este artículo.

¡Vamos allá!

Por poneros en contexto, a esas alturas de 2021, estábamos llenos de ilusión, ya que teníamos hitos y expectativas muy altas y emocionantes: por un lado, vestimos a los paralímpicos de Tokio, y, por otro lado, el desarrollo del nuevo modelo “Fénix”. Además, acabábamos de ampliar el equipo y teníamos en mente seguir haciéndolo como, por suerte, así fue finalmente. Además, hacía muy poco que habíamos llegado a ese almacén y de hecho, estábamos reformándolo y acondicionándolo para dejarlo lo más cómodo, estábamos seguros de que habíamos dado con nuestra casa. 

Por aquellos días, nuestro compañero de logística estaba de baja y éramos nosotros mismos quienes íbamos al almacén a sacar los pedidos. Así que, en concreto, fue Roberto quien se encontró el panorama. Al llegar, se encontró la cerradura forzada, con lo que ya se temió lo peor, pero, un rayo de esperanza pasó por su cabeza cuando, nada más entrar, vio que, el portátil con el que trabajábamos o la impresora Braille, seguían allí. ¿Podía ser que nos hubiésemos librado…? Nada más lejos de la realidad. Cuando Roberto entró a la cámara, donde teníamos todo almacenado, se encontró algo desolador: todo estaba absolutamente revuelto, cajas tiradas por todas partes y lo que era peor: prácticamente todas las zapatillas habían desaparecido.

Tras superar el shock inicial, Roberto contactó con el resto del equipo. Aitor estaba en Asturias de vacaciones, y a Diego, en mitad de un test de COVID. Cuando Diego llegó, Rober ya estaba dando todo tipo de detalles a la policía y la investigación ya se había puesto en marcha. Sin duda, estábamos pasando el peor momento desde que el proyecto echó a rodar. Pero, como se suele decir, siempre se puede estar peor y nos dimos cuenta de que nos enfrentábamos, principalmente, a tres problemas muy gordos: en primer lugar, el seguro. Aunque parezca una película de ciencia ficción, habíamos firmado justo tres días antes la póliza, con lo que apenas acababan de darla de alta.

En segundo lugar, el que nos habíamos quedado sin zapatillas y que no sabíamos cómo íbamos a hacer frente a los pedidos y a seguir funcionando. Y, por último, el tema de cómo comunicar la situación y que la gente entendiera, por un lado, lo que había ocurrido y por otro, el que iba a haber muchas zapatillas que no íbamos a poder servir y que nos encontrábamos en un momento crítico. 

Resurgimos de nuestras cenizas

Después de un par de horas de desolación, no nos quedaba otra opción que sacar fuerzas de nuestros adentros y girar la situación. Ese momento fue un punto de inflexión en toda esa historia y puede que en la propia historia de Timpers. No podíamos perder más tiempo lamentándonos y teníamos que demostrar y demostrarnos que íbamos a estar a la altura. A partir de ese cambio de actitud y mentalidad, tocaba buscar soluciones. Lo primero que decidimos fue pasar allí la noche. Íbamos a defender con uñas y dientes lo nuestro. Así que, fue esa noche cuando empezamos a planificar cómo abordar el problema de la comunicación y se fue cocinando la idea del famoso vídeo que os dejamos aquí abajo y seguro ya todos/as conocéis.

La explosión de solidaridad

En el vídeo, queríamos que quedara patente lo que había pasado, pero siempre bajo el espíritu Timpers, siendo, en todo momento, trasparentes y honestos. A partir de ahí, todo nos superó y se nos fue de las manos, pero, por suerte, de una forma muy positiva: nada más publicar el vídeo, la gente se volcó: no paraban las interacciones y los comentarios en todas nuestras redes, los compartidos se multiplicaban por segundos y personas de todos los ámbitos y sectores de la sociedad (deportistas, gente del mundo del espectáculo, etc.) quisisteis llevarnos en volandas para superar la situación. También recibimos mensajes y llamadas de todos los medios de comunicación del país, que querían estar a nuestro lado y contar a la sociedad lo que había pasado, lo que hizo que doblásemos nuestra comunidad en cosa de tres días.

¡Viento en popa, a toda vela!

Tras todos estos acontecimientos, podemos asegurar que nos hemos recuperado y a día de hoy tenemos las fuerzas necesarias como para comernos el mundo. Actualmente, hemos ampliado el equipo y somos siete en plantilla y tenemos previsión de ser alguno más de aquí a final de año. Además, estamos preparando un último trimestre de año muy potente, con nuevos proyectos que no van a dejar indiferente a nadie. Al final, echando la vista atrás, vemos que, de algo que ha sido lo peor que nos ha pasado nunca, hemos podido salir adelante y sacar cosas buenas y, aparte de lo puramente empresarial, nos quedamos con lo que nos queréis y apoyáis y con lo que supuso que, prácticamente toda España, os volcarais con nosotros. No podemos decir más que deseamos teneros siempre tan cerca y poder seguir celebrando cosas todos juntos, porque sois el valor más grande que tenemos. Así que, un año después, ¡GRACIAS, GRACIAS Y UN MILLÓN DE VECES… ¡GRACIAS!

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